Mira las etiquetas de los productos que compras.

Mira las etiquetas de los productos que compras. Seguro que la mayoría están hechos en países como China, Bangladesh o Turquía. Seguro, además, que te han costado muy baratos. Piensa en los costes de transporte de toneladas de materia prima desde el país que la produce hasta el país que la manufactura y hasta los países donde se comercializa. ¿Sabes cómo amortizan las grandes corporaciones todo ese gasto? Simple: en los países donde se obtiene la materia prima se pagan sueldos de hambre, en los países donde se manufactura se pagan sueldos de hambre, y en los países donde finalmente se comercializa también se están pagando sueldos de hambre. Todo esto sin tener en cuenta que no se realizan los controles de calidad que los productos y su industralización deben pasar por ley (toxicidad, explotación ambiental, etc.).

Piensa además, que las empresas locales (no es una hipótesis, sino algo que está sucediendo), al verse aplastadas por las grandes corporaciones, se van llevando sus fábricas a esos mismos países, para intentar igualarlas en competitividad. Si esas empresas migran, quienes fueron sus empleados acaban en el paro. Piensa también que si esas empresas no migran y no consiguen ser rentables por no poder igualar los costos de venta de las multinacionales, acaban cerrando, y sus dueños y empleados también acaban en el paro. A este ritmo, acabaremos todos trabajando en las grandes corporaciones, porque no habrá nadie más generando puestos de trabajo, y porque será imposible plantearse un emprendimiento empresarial que pueda competir con estos grandes monstruos de la economía mundial.

Lo más absurdo de todo esto, es que el motor de esas máquinas traga hombres somos nosotros. Existen porque venden, venden porque compramos. Somos nosotros quienes damos de comer a esas empresas que abaratan costos fabricando en países donde sus trabajadores, incluidos niños, trabajan veinte horas diarias por menos de un euro al día. ¿No te parece que se paga un precio muy alto para que las cosas nos cuesten baratas?

En estas fiestas, si vas a comprar regalos, que sean de producción nacional. De comercio justo. De familias que no quieren acabar en el paro. De aquellos que hacen las cosas bien.

Todos somos responsables. Está en nuestras manos.

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