F

De los hombres con los que me acosté en mi vida, F fue el que más duró a lo largo del tiempo, incluso hasta hoy. Nos conocimos el año que me mudé a Córdoba en el Purgatorio, un bar de Nueva Córdoba que ya no existe.
Desde el principio establecimos una conexión extraña porque no hablábamos mucho ni nos conocíamos tanto, y sin embargo teníamos mucha piel, nos gustaba lo mismo en la cama y nos entendíamos sin más. Por alguna razón, al principio yo me resistí a coger con él, a pesar de que el tema de la virginidad ya era pasado pisado; no recuerdo mis motivos, pero él encontró la forma de convencerme.
No tengo una imagen clara de cómo nos conocimos, digo el momento exacto o qué nos dijimos, tal vez porque F forma parte de los recuerdos fijos de mi historia, como si no hiciera falta realmente recordar detalles que con otras personas sí fueran necesarios. Lo que más me gustaba (y pocas cosas me han gustado más de un hombre) era verlo perder la cabeza con mi cuerpo, la forma en la que fluía su instinto cuando me tenía desnuda al lado suyo y se pasaba horas tocándome y disfrutando cada detalle, sin apuros; cuando estaba con él me sentía Afrodita, me sentía mujer.

Unos años antes, F había jugado al rugby y se le nota en el cuerpo de una manera insinuante, en los pectorales marcados, la espalda ancha y las piernas fuertes, el cuerpo de un hombre como los de antes, en toda regla. Yo estudiaba relaciones públicas y él trabajaba en el estudio de abogados de su tío, y nos veíamos algunas siestas en la habitación de la pensión donde viví los primeros años. Los fines de semana que tocaba con la banda lo iba a ver, o si el tío abogado se iba de vacaciones y le dejaba la casa, nos encerrábamos en su habitación con el aire acondicionado a tope a fumar y hacer el amor hasta morir de cansancio, y de paso escapar del calor apocalíptico del verano cordobés.
Cuando tocaba el bajo me sentaba a verlo y podía estar horas sin hacer nada más que mirarlo improvisar, morderse los labios y quejarse por no poder tocar y cantar al mismo tiempo, y levantar la mirada y buscar con esos ojos verdes alguna señal de algo en mi cara y yo le decía que no le hacía falta cantar, que con tocar era más que suficiente, y realmente lo era; el factor musical en un hombre como F era la cereza del postre, la gota que rebalsaba el vaso del atractivo. Cuando estábamos juntos no pasaba el tiempo, entre porros y botellas de agua se nos pasaban las tardes, casi sin hablar, haciendo lo que mejor sabíamos; cuando estábamos juntos parecíamos una pareja consolidada y feliz.

El único problema con F era que él no quería compromisos, y después de esos maravillosos momentos, desaparecía por semanas, y reaparecía como si el tiempo no hubiera pasado, a veces incluso pasaban meses. Yo me moría de ganas de que se enamorara un poco de mí, de que me buscara más seguido; me moría de ganas de no tener que mendigar nada, y sin embargo nunca insistí ni adopté ningún tipo de actitud semi neurótica (como puede que sí haya actuado, tal vez, con otros hombres). Creo que no insistía porque, a diferencia de otros, a F le salía naturalmente, el tiempo en su vida pasaba de una manera distinta, y yo lo entendía y lo sigo entendiendo, solo que ahora las cosas son diferentes.

En noviembre del año pasado, después de casi dos años, volví a Argentina y nos vimos. Me pasó a buscar y fuimos al parque Sarmiento a sentarnos en un banco y contarnos cosas de nuestras vidas sin nosotros, hasta que empezó a lloviznar y tuvimos que buscar un plan B. Yo no tenía mayores intenciones que las de hablar en un encuentro pacífico y sencillo, pero no contaba con las suyas, y cuando le dije que en mi casa estaba estudiando mi hermano, bajamos por Trejo hasta la cuadra de los hoteles y pagamos una habitación por dos horas que no nos alcanzaron. A pesar del tiempo que había pasado sin vernos, todo seguía igual, su cuerpo, su aliento, sus ganas de mi. Yo, por mi parte, aporté el que considero ha sido en estos años un tremendo crecimiento personal, y entre los dos nos dejamos llevar, y nos perdimos. Por la ventana abierta se escuchaba caer la tormenta de la que nos salvamos, mientras ocurría la que resultó ser la tarde más erótica de mi vida. F me había extrañado y me lo demostró, nos tomamos nuestro tiempo para todo y aún así, entre los recuerdos y todo lo que tuvimos para dar, nos habrían hecho falta muchas otras tardes para quedar satisfechos.

Como era de esperarse, volvimos a hablar pero no llegamos a concretar nuevo encuentro, y nos vimos sólo una vez más, unos días antes de volverme, en la misma habitación del mismo hotel; me dijo que estaba triste porque me iba, y que me quiere. Por primera vez después de cinco años de conocernos, F me dijo que me quiere. Y cada vez que nos escribimos me lo dice, eso y que se quiere casar conmigo. Si algún día la vida llegara a juntarnos, creo que yo también me casaría con él.

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6 pensamientos en “F

  1. k dice:

    “escribir pa que?” (este post, con absolutamente todo su contenido, es la respuesta)…(hasta me dieron ganas de conocer cordoba).

  2. Dear that's it dice:

    no sé que pasaba, hacía mucho rato que no pasaba por aquí.
    yo también tengo un F así. Es más, es F y todo. También jugó al rugby (juega), en vez de tocar el bajo toca el piano y no. a él no le daba por cantar.
    Es así, un F de fantasma, de esos que no se ven pero que cada tanto aparecen, el tema es el desastre que deja F cuando nos encontramos ó re-encontramos.
    Como si hubiese pasado un katrina por mi, ó dentro de mi.

    yo pensaba que era único, pero no!
    debe ser cuestión de efes y nada más…
    Saludo!

  3. Nano dice:

    la Trejo es una calle amiga

  4. fulano dice:

    Andaba por ahí preguntándome que era de su vida y me encontré con este relato que me dejo con la piel de poio. Le dejo un abrazo, escribe que contagia usté.

  5. nt dice:

    K: Córdoba es hermoso, más vale que te des una vuelta, ciudad de grandes corazones !

    Dear that’s it: si no fuera porque tu F toca el piano, sospecharía… los hombres son una especie muy rara, a veces intento entenderlos y todo, pero oh! cuan difícil es !!

    Nano: usted bien debe saberlo!

    Fulano: gracias, gracias !!

  6. Barí dice:

    SeñorOOOOna, ay los Fs y todos los demás.
    Venga que quiero más!!
    Próximamente consultorio sexual!
    Yeahhh

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