croissants

el tendido tubérico/cañeroso (o tuboso/cañérico) de mi casa se está pudriendo, se pudre con cada d/oloroso minuto que pasa. vivo en el centro de madrid, a cinco cuadras de la estación de atocha, a cinco minutos de la plaza del sol. vivo en un edificio ubicado en el centro de una capital europea, de una capital de primer mundo, vivo en un edificio que parece haberse teletransportado del submundo, del subdesarrollo, de la miseria, solo que siempre estuvo aquí. vivo en un edificio que en cualquier momento renuncia a seguirlo siendo y comienza a terminar por derrumbarse. de más está decir que está más que demostrado que las cañerías ya comenzaron a hacerlo. a veces me despierto a la mañana y juego a ser la entrevistada del día de esos programas de televisión que “denuncian” las miserias de la gente. entonces me paseo por el pasillo en pantuflas y pijama mirando a la cámara y señalando enojada como cuelgan como enredaderas de jazmín los cables sueltos en el techo, como caminan las cucarachas por el piso de mi cocina y sobre mis platos y mis vasos y mis cubiertos, y como me tengo que colgar cinco minutos de la cadena del baño para que se lleve lo que le corresponde. verían como suben los perfumes de los baños de abajo, y como bajan los perfumes de los baños de arriba, y lamento pensar que la cámara no lo capta, pero para eso está mi cara de mal vivida y la cara de repugnancia de la reportera. antes de entrar en casa los del programa habían subido por las escaleras mal iluminadas de madera casi podrida que cruje con cada paso, como si se fuera a desvanecer, y comenzarían a poner su cara de susto ante lo que evidentemente les espera. el cámara, una vez adentro, enfocaría el patio interno en el que los vecinos tiran la mierda que no tienen ganas de tirar en la basura y enfocaría el lamentable estado de las paredes, y los caños que sobresalen. caminamos hacia la salida iluminando el paso con la luz de la cámara porque la mitad de la instalación eléctrica está fundida y el pasillo parece una catacumba, y entonces nos llega el olor a croissants-recién-cocinados que viene de la panadería ecuatoriana de la planta baja. ese aroma exquisito que les gusta a todos, que hace que todo parezca no tan terrible. ahí la reportera mostraría una sonrisa hambrienta pero condescendiente con el destino que me cagaría el reportaje.

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3 pensamientos en “croissants

  1. Anonymous dice:

    jajajajaja…extraño todo aquellos santos de ana, pero seguro extraño mas al 4/uarto ,iluminado y soberano, con vistas amplias y de la loca de los gatos…me imagino que su hermana del 2/egundo esta carcomida de la envidia de tener que bancarse siempre al 3/ercero ,vago bohemio empedernido, y por supùesto la sombra de la suma del astro + el 4/uarto, pero ventaja operativa tiene la cenicienta de esta familia, ser la amante del panadero ecuatoriano o del gastronomo irani de su costado, discutir y chusmear con su amiga china, esa que siempre le encaja un bazar por 60 centavos, o se cruzarze al frente a buscarle roña al vecino pasado, ese que genera los baldasos.
    saludos a todos aquellos santos de ana, menos al 1/rimero…ese es el unico santo que no da sobresaltos , por ende, no tiene ningun espacio en mi relato. ce vemos niña, y acuerdese..cuideme esos santos.
    desdesteborde

  2. Emanuel dice:

    lindo paseo

  3. […] con esto, el día de hoy cerró en 149, y dicen las estadísticas que hay post viejos como este o este que se están viendo entre dos y tres veces por día […]

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